2007-02-13

Derechos (Lucrativos) de Autor en Internet, Ja ja ja...

tribuAméricas® | ladislao casaubón

LOS ANGELES, CA.- En la nueva era de la información, los derechos de autor serán en lo sucesivo uno de los temas más controvertidos a nivel internacional y la disputa que se dé –sin ánimo de parecer exagerados- podría compararse a la que ya se da sobre algunos recursos naturales, como el agua.

Con la llegada de la Internet al espacio de los negocios, el trabajo intelectual se ha subido al pedestal del éxito empresarial, y lo que comenzó siendo un espacio público y libre para intercambio de ideas, poco a poco se ha ido transformando en un coto de poder para los grandes grupos económicos que, mirando al futuro, se aprestan a monopolizar el flujo informativo en tiempo y forma, a la espera de jugosas ganancias, bajo la máscara de los derechos de autor.

El caso más reciente en esta batalla por la información se ha dado en Bélgica, cuando una corte judicialdeterminó que Google Inc., propietaria del buscador más usado en Internet, no podrá reproducir extractos de ciertas noticias contenidas en varios diarios belgas; y se espera que haya una resolución similar contra Yahoo! en breve por las mismas razones.

El argumento de la empresa demandante fue que “las versiones de los textos almacenados en Google pueden seguir siendo leídas en su sitio aún cuando ya no se puede acceder gratuitamente a los artículos originales en los sitios de los periódicos”, según reportó Reuters.

Y es que una buena parte de los ingresos de muchos medios de comunicación está en las hemerotecas virtuales, por lo general accesibles sólo para suscriptores; pero los servidores de los buscadores en Internet generan las llamadas copias caché como parte del proceso de indexación de contenidos relevantes en la red, lo que hace que el cibernavegante teclea las palabras adecuadas en los buscadores, llegue a los textos apropiados sin pasar por la caja registradora del medio de comunicación que publicó originalmente la nota informativa.

Paradójicamente, Google y Yahoo! están haciendo su propio negocio con el acceso gratuito a la información y obteniendo utilidades nada despreciables en perjuicio de algunos medios de comunicación; pero también brindando a los usuarios de la red de redes, acceso a la información relevante sin costo.

Desde luego, lo que quieren los diarios belgas es que Google pague alrededor de un millón de dólares diarios por la difusión de los contenidos en su servicio de noticias, pero la empresa californiana va a apelar la decisión del tribunal, con el argumento de que la difusión pública gratuita de la información beneficia a los medios y a los usuarios de Internet.

Asunto delicado el de los derechos de autor: ¿hasta dónde el trabajo intelectual que busca la difusión pública le pertenece al creador? ¿Los medios de comunicación son realmente los propietarios de los derechos de autor de las investigaciones realizadas por sus reporteros? ¿Cuántas veces puede o debe pagarse, quiénes deben pagarlo y a quiénes?

Quizá resulta ocioso mencionar que la gente que sale a la calle a buscar las noticias no es la que reclama los derechos de autor, a pesar de que en muchas ocasiones el nombre de quien verdaderamente consiguió la información aparece registrado en la danza de los millones de dólares por un copyright.

Según las normas de la Organización Mundial de Comercio (OMC) relativas a derechos de autor, sólo es delito divulgar información secreta que esté en posesión legítima de quien la controla. Sin embargo, hay un acuerdo de que los derechos de autor tendrán validez “excepto" cuando sea necesario (divulgar la información) para proteger al público, o salvo que se adopten medidas para garantizar la protección de los datos contra todo uso comercial desleal.

Así, puede entenderse que en el momento en que un medio de comunicación decide dar a conocer a su público cierta información, incluso la calificada como “exclusiva”, los derechos de autor pierden su vigencia en el nivel de autorizaciones para la difusión pública, si no se lucra directamente con esa información… Y eso es lo que hacen las empresas de Internet como Yahoo! y Google, porque la gratuidad de ciertos contenidos informativos garantiza sus ingresos a través de publicidad, básicamente.

Es cierto que las legislaciones nacionales e internacionales sobre derechos de autor deben agotar los muy diversos matices que involucran los límites entre la información pública y la privada. Sin embargo, en un mundo que pregona la libertad, lo más acertado sería asumir cierto tipo de información como un bien social sin autores ni afanes lucrativos.

El problema entonces, es de los medios de comunicación, que no pueden seguir operando con esquemas de control informativo que no corresponden a la dinámica de la red de redes. En el caso de los diarios belgas –y seguramente en otros más- se percibe la desesperación de los dueños de los medios impresos por hacer que su empresa sobreviva frente a la competencia que representa la gratuidad relativa de la información en Internet.

No obstante, es un hecho que si los medios de comunicación tradicionales no se adecuan a las necesidades informativas y empresariales de la red de redes, no sobrevivirán. Por lo tanto, a estas alturas, hablar de hemerotecas de paga en Internet es incongruente con la tendencia de este nuevo medio: Querámoslo o no, la historia es pública y los usuarios de la red pueden navegar hasta donde su imaginación o capacidad de búsqueda les permitan para revisitar los datos de su interés.

Más aún, la uniformidad de la información periodística acaparada por las grandes agencias internacionales que, por encima de todo, tienen la infraestructura y la tecnología para difundir las ocho columnas de los periódicos más importantes del planeta a menos de una hora de su publicación, plantea a otros medios de comunicación y a los propios periodistas, el gran reto de ofrecer algo que satisfaga realmente a las necesidades de un público, que por otro lado, ha comenzado a segmentarse y a especializar su búsqueda informativa.

El asunto de las demandas de los medios de comunicación contra los indizadores de información en Internet guarda gran semejanza con los pleitos por el intercambio y difusión de música y videos en la red, así como el problema de la piratería de software. Todo autor intelectual espera que su creación sea conocida y reconocida públicamente, su objetivo final es obtener un beneficio económico de su creación, pero en materia de información, definitivamente aplica la anécdota aquella de que no es lo mismo acaparar y controlar los precios del agua para beber en un pueblo, que los de la producción de mezcal, pues los alcohólicos tal vez se inconformen en principio con las nuevas tarifas del cantinero, pero al reconocer que no compran un bien indispensable, gastan un poco más; pero la misma estrategia sobre el agua da como resultado una revuelta que mata al alcalde del pueblo.<<>>




Texto originalmente publicado en www.tribu-info.ws

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