2007-02-08

México: Telcel, Piedra en el Zapato de la Era de la Información

tribuAméricas® | silvia meave

MÉXICO.- Puedo afirmar categóricamente que una buena parte de los actuales problemas financieros de www.tribu-info.ws son culpa de mi compañía telefónica celular, Telcel, propiedad del hombre más rico de Latinoamérica, Carlos Slim, a la cual le tuve que pagar el año pasado cerca de 600 dólares mensuales en dos o tres facturas sólo por hacer uso del derecho de tiempo aire en los Estados Unidos.

En aquellos primeros meses de 2006 mi número celular era la única forma de mantenerme en contacto con el equipo de www.tribu-info.ws en México y con mis fuentes informativas, que necesitaban localizarme por obvias cuestiones de trabajo y aunque en esos momentos me di cuenta de que de la última vez que había usado el teléfono en Roaming Internacional un año antes a esa fecha, el costo del servicio se había triplicado, ya estaba embarcada, no quería cancelar un número que he utilizado desde el año 1990 y en el que soy (era) fácilmente localizable y a pesar de algunos alegatos que tuve en chat con la gente de la compañía, me vi en la obligación que pagar las cuentas y apagar el teléfono, al tiempo que contraté un par de líneas de compañías estadounidenses que me cobraron una décima parte de lo que le pagué a Telcel en un solo mes, por el servicio de todo un año.

Así, el costo de las telecomunicaciones -indispensables para las actividades de www.tribu-info.ws- se convirtió en una de los argumentos más poderosos para abandonar México como sede de nuestra organización periodística. Y es que cuando descubrí que pasarme una hora hablando de un teléfono VoIP en los Estados Unidos me costaba mucho menos que un minuto en mi celular Telcel, me sentí como cómplice de un acto obsceno. A final de cuentas, los ingresos de los usuarios mexicanos de teléfonos llegan a ser hasta cinco veces más bajos que los de los estadounidenses y tienen que pagar tres veces más que éstos por un servicio equiparable. Así pues, la pregunta natural es: ¿Dónde está el beneficio del fair trade en el sector de telecomunicaciones?

Consulté a funcionarios de la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) sobre las posibilidades de defenderme de lo que yo considero un cobro excesivo por parte de Telcel; pero, para decirlo en términos llanos, en mi caso aplicaba el principio de "el que se ríe se lleva y el que se lleva se aguanta"... Ni más ni menos, yo había tenido mi teléfono funcionando las 24 horas del día durante tres meses en la ciudad de Los Angeles y si bien yo no había hecho una sola llamada, pero había recibido comunicaciones de España, India, Italia, Chile y Austria, además de otras tantas de diferentes puntos de México donde no operaba el sistema de el que llama, paga, por lo tanto, no había coartada a la ruina.

Luego llegó la época del cambio de marcación para que el susodicho sistema de el que llama paga beneficiara a los usuarios de los teléfonos celulares, regresé a los Estados Unidos con el celular apagado, y cuando quise hacer una larga distancia desde un teléfono convencional estadounidense a un celular mexicano... #%&""?¡¿*!!

¡Rayos!, a pesar de meterle el número 1 en medio de los códigos de acceso nunca se estableció la comunicación... Merde!, diría cierto francés amigo mío. Luego me enteré por las noticias en Internet que el sistema de la compañía se colapsó en en el centro del país, por varias horas, causando graves pérdidas económicas aún no cuantificadas a cerca de diez millones de usuarios, según versiones de la prensa local.

Sólo en ese momento volví a acordarme de que mi factura con Telcel sigue corriendo aun sin utilizar el servicio y empecé a hacer cálculos sobre el costo de eficiencia y productividad que le representa a un país tener un cuasi-monopolio como el de Telcel, con un servicio realmente deficiente por el índice de caída de las llamadas -sobre todo cuando se hacen del o hacia el sistema prepagado y el mañoso desvío de las comunicaciones a los buzones de voz. Re-Merde!!

Yo hace más de tres años me peleé con un empleado de Telcel que se negaba a cancelar el servicio del buzón en mi número, porque yo perdía las llamadas aún antes de que sonara el teléfono y lo mismo pasa con el número de una colega, a la que prefiero mandarle correos electrónicos en caso de emergencia, antes que llamarle a su celular, porque las llamadas y sms se pierden en el limbo.

Y el problema de fondo no es la empresa. Telcel tiene como único objetivo aumentar sus utilidades, todo lo demás no tiene importancia y en el último escalafón de prioridades de la compañía están los usuarios. El verdadero problema son las autoridades mexicanas de telecomunicaciones que durante más de quince años le han dado carta abierta a los monopolios de Carlos Slim para hacer lo que les venga en gana con el mercado.

Dijo el presidente de la Comisión Federal de Competencia (CFC), Eduardo Pérez Motta un día antes de que yo escribiera este artículo, que la culpa de los servicios deficientes las telecomunicaciones mexicanas es de la falta de competencia y de "mayores opciones en el mercado": Verdad a medias. ¿No son competencia empresas como Iusacell, Telefónica Movistar, Nextel, Unefon, etc.? En reiteradas ocasiones, los voceros de esas empresas se han quejado de que las autoridades mexicanas no han apoyado una competencia equitativa entre ellas y los monopolios de Slim, lo que las obliga a tener un porcentaje marginal del mercado local y deficiencias tecnológicas.

Sé de más de uno que habiendo comprado un teléfono de la "competencia", tuvo que regresar a Telcel porque -dicen ingenieros consultados por la revista tribuAméricas® - esta empresa bloquea aleatoriamente la conexión a los teléfonos de las otras compañías para desalentar a los usuarios que terminan regresando a la empresa dominante.

Y ahora que se registra un colapso en el sistema de Telcel por el congestionamiento de las redes, según señalan reportes oficiales, lo cual indica que la capacidad monopólica de la empresa está llegando a su límite, y nadie quiere hacerse responsable de lo que es un primer aviso sobre los fallos del sistema de telecomunicación mexicano y sus repercusiones en el desarrollo económico del país.

En su estreno público como secretario de Comunicaciones y Transportes (SCT), Luis Téllez se deslindó de inmediato del problema, al afirmar que la dependencia a su cargo no tiene atribuciones para aplicar algún tipo de sanción a la telefónica, en tanto que la actuación de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (COFETEL) y laPROFECO ha sido tímida, ya que no reportaron quejas formales de los usuarios.

Sin embargo, este tipo de situaciones ya han sido tomadas en cuenta por laotra competencia de Telcel en los mercados internacionales, las grandes telefónicas estadounidenses que ya presionan con fuerza para ganar espacios en el mercado mexicano a la luz del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y las prácticas delfair trade de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Por supuesto, el mercado de las telecomunicaciones está cambiando vertiginosamente y es de esperarse que la telefonía celular como la concibe todavía Telcel, quede en desuso en menos de diez años, ante el predominio de la comunicación basada en Internet y otras nuevas tecnologías. Pero mientras eso ocurre, México pierde competitividad por las altas tarifas de las líneas celulares y el pésimo servicio del cuasi-monopolio privado de Carlos Slim. <<>>

Texto originalmente publicado en www.tribu-info.ws

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