2010-11-06

El Estigma de la Ford Lobo

tribuAméricas® | silvia meave

MÉXICO.- Creada en 1928 como un vehículo ligero utilitario de carga, la camioneta denominada pick up, que durante varias décadas sustituyó con gran éxito la fuerza y el valor estimativo de los caballos en las áreas rurales de las economías desarrolladas, se transformó en los últimos años en el transporte ícono del poder de los narcotraficantes que operan en la zona fronteriza mexicano-estadounidense.

Esta popularidad de la pick up, que primero desató un boom de ventas para los fabricantes automotrices en Norteamérica, se ha convertido en un estigma que amenaza el mercado de este tipo de vehículos de carga; y de manera muy particular a la Lobo de Ford, el transporte favorito de los grandes capos del crimen organizado enquistado en la región.

Según datos de la compañía, las Lobo, camionetas de la "serie F", concebidas como símbolo de virilidad, rudeza, fuerza e, incluso, identidad americana (estadounidense), llegaron a representar hasta cerca del 20 por ciento de las ventas totales de Ford en territorio mexicano durante todo el siglo XX; pero al inicio de la actual década, el creciente auge financiero de los traficantes de drogas hizo de las pick up su objeto de deseo y código de estatus.

Las primeras pick ups eran camiones de dos plazas con caja descubierta que cumplían cabalmente con su objetivo de transportar todo tipo de carga de mediano peso. Como los blue jeans de Levi's, las pick ups eran automotores de trabajo; así que sus propietarios y/o conductores eran invariablemente hombres del campo y handymen urbanos (plomeros, electricistas, herreros, etc.) que laboran por cuenta propia. Empero, poco a poco, los modelos de estos vehículos se fueron sofisticando, haciéndolos más potentes, amplios y con detalles interiores que, a la fecha, no le piden nada a un auto de lujo.

Hay quienes dicen que las pick ups dejaron de ser automotores de granja cuando los modestos terratenientes texanos se volvieron millonarios entre los años 1930 y 1945 con los hallazgos petroleros en la zona. En ese periodo, la ostentación en las pick ups se hizo recurrente para satisfacer a un público consumidor que se negaba a abandonar sus orígenes; pero reclamaba el reconocimiento a la movilidad y ascenso social que conlleva el sueño americano, sustento ideológico de los Estados Unidos como nación.

Expertos en imagen política recuerdan que durante los gobiernos de los Bush, padre e hijo, que gustan de usar pick ups Ford en su rancho de Crawford, Texas, se generalizó la ambición de los estadounidenses, y por ende de muchos mexicanos con aspiraciones relacionadas al American way of life, de poseer una camioneta de ese tipo.

La influencia del estilo de vida en los Estados Unidos en la sociedad mexicana es una constante histórica y el uso de las pick ups no podría ser excluido. Menos aún cuando el país se convirtió en maquilador de la industria automotriz para el mercado norteamericano. Y si bien los braceros de los años 40s introdujeron a México la moda de conducir una pick up como símbolo de transnacionalización y modernidad campesina, han sido los agricultores de estupefacientes ilícitos quienes, desde la década de 1970 fueron haciendo de las camionetas de carga el emblema de la ostentación y la riqueza fuera de la ley.

La Ford Lobo que llegó a ser el vehículo de mayor venta en los Estados Unidos durante 34 años, fue de pronto, el juguete aspiracional de muchos mexicanos que habían cruzado la frontera para trabajar en los campos agrícolas del vecino país y esa visión de la pick up de lujo que todo macho debe tener, alcanzó al mercado mexicano.

Algunos especialistas en psicología del maketing consultados afirman que la propia automotriz Ford construyó el mito de la Lobo, que evoca la idílica imagen del héroe vaquero del viejo Oeste en la época contemporánea y los narcos reciclaron ese mito con resultados que ahora se antojan desastrosos para la compañía.

Una Lobo King Ranch 4X4 cuesta alrededor de 600 mil pesos mexicanos (en los Estados Unidos, poco más de 40 mil dólares) y cuenta con interiores de superlujo; pero este vehículo ya se asocia con personalidades rústicas y dinero mal habido; lo que ha reducido su mercado potencial en más del 50 por ciento en los últimos años, según datos de Ford México.

A finales de 2009, las pick ups representaban el 6 por ciento del mercado mexicano. Diez meses después sólo son el 4.2 por ciento, pues hay una alta incidencia de robo de estos vehículos; pero también se reporta un aumento en el hostigamiento de las autoridades estatales y federales a los propietarios de las camionetas. También se dice que hay revisiones exhaustivas de quienes cruzan la frontera con Estados Unidos en este tipo de pick ups.

El nuevo presidente de la empresa automotriz estadounidense en México, Gabriel López, reconoció recientemente en una conferencia de prensa que las pick ups de su compañía son ideales para cargar armas de grueso calibre, por su amplitud de espacio y robustez. Sin embargo, a decir de López, Ford no tiene una estrategia de mercado para revertir la identificación de sus pick ups de lujo con el crimen organizado y reposicionar la marca en México. <<>>


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